También es nuestra pelea
Los radicales de todo del país estamos expectantes por el desarrollo del proceso interno del radicalismo de la Provincia de Buenos Aires. Es así porque sentimos que en él se debaten, por un lado, un modelo que tiene que quedar atrás; frente a un modelo de construcción colectiva que se pone a prueba con una convicción y desde una visión que trascienden la propia elección interna y las fronteras territoriales, para ser una cuestión nacional.

Porque hay que romper con las prácticas mezquinas, con las viejas estructuras, con la burocracia, con el desánimo, es el camino para transformar al radicalismo tan profundamente como en 1983. Y porque la cuestión pasa por evitar ser cooptados por los intereses que nunca fueron del radicalismo (ver Las preferencias de Tío Rico). Cada uno de nosotros es un militante, un dirigente, un ideólogo, un constructor, en cada tribuna, en cada calle, en cada puesto de lucha.
Por eso, junto a muchos radicales de mi ciudad y de mi provincia, vamos a acompañar la patriada de Alfonsín, Bazze, María Luisa Storani, Sandra Rioboo, Casella… Y por supuesto, del Flaco Campero. En el lugar que nos toque y con presencia efectiva el 6 de junio en la provincia de Buenos Aires. No estamos discutiendo el pasado, ni siquiera estamos haciendo el inventario de defecciones. Estamos mirando con amplitud el futuro más próximo. Por eso, esa pelea también es nuestra pelea. Allí estaremos.
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