Definiendo y redefiniendo el desarrollo económico local y regional

A medida que la globalización y los procesos de integración económica han ido madurando, la geografía política mundial experimento de manera simultánea procesos que tendieron a desdibujar el concepto de Estado Nacional, configurando estados supranacionales (ej. Unión Europea, NAFTA, etc.) y a vitalizar los territorios subnacionales (provincias y municipios) como nuevos actores de la competencia internacional por el capital, la tecnología y los mercados, dando lugar a un nueva visión sobre la estructura de la geografía económica mundial pre-existente que entendía a los países o áreas como bloques separados, cada uno con su propia dinámica de desarrollo.
En paralelo con estas modificaciones, las estrategias aplicadas por los territorios para competir y desarrollarse se han modificado también. A grandes rasgos, desde una perspectiva cronológica, se podría decir que estas han variado desde un enfoque exógeno basado en la atracción y radicación de inversiones foráneas como fuente primaria para regenerar los tejidos productivos y alcanzar mayores niveles de actividad económica y empleo, hacia un enfoque endógeno sustentado en el aprovechamiento de los recursos locales como medio para usufructuar las oportunidades que presenta el nuevo sistema productivo y de intercambio mundial. A diferencia de sus predecesoras, las estrategias endógenas no conllevan a una competencia “destructiva” entre territorios e implican proveer al territorio y los actores que operan en el mismo (individuos, firmas e instituciones) de los elementos necesarios para que puedan desarrollar productos y servicios que se ajusten a los parámetros internacionales.
No existe una única estrategia de desarrollo que pueda ser aplicada de manera universal. La misma debe adecuarse a las especificidades del territorio, siendo la cultura local, las ventajas especificas estratégicamente creadas por las firmas individuales, las sinergias y niveles de cooperación (entre firmas, entre estas y las instituciones y entre las mismas instituciones) y capacidades institucionales existentes y los instrumentos de políticas publicas provistas por el sector publico local y/o nacional, determinantes para su definición.
Una estrategia de desarrollo endógeno hace referencia a un proceso que involucra la realización del siguiente set de actividades tendientes a movilizar los recursos y capacidades locales en pos de optimizar su potencialidad e incrementar el bienestar económico de un territorio.
• Definir una visión “social” del territorio (definida y consensuada entre los actores locales)
• Definir y diseñar una estrategias para alcanzar esa visión social del territorio
• Estimular la realización de iniciativas para alcanzar mejoras de eficiencia colectiva.
• Analizar de manera sistémica las ventajas y obstáculos que enfrenta el territorio y sus agentes para desarrollarse
• Representar al territorio y sus sectores productivos (lobby) ante destintas instancias de poder Ejecutivo / Legislativo Nacional y/o provincial, organismos Internacionales, etc)
• Difundir el territorio y sus sectores productivos (marketing del territorio, sus empresas y los productos y servicios)
• Identificar y difundir instrumentos de política publica disponibles
• Gestionar recursos públicos y financiamiento de instituciones nacionales e internacionales de promoción del desarrollo u organizaciones multilaterales de crédito
• Proveer servicios para el desarrollo productivo/ empresarial (Capacitación, asistencia técnica, asistencia financiera, investigación y desarrollo, etc)
En virtud de la propia idiosincrasia de cada territorio, este proceso podrá estar liderado por instituciones no gubernamentales, el sector privado o el sector público, indistintamente, su sostenibilidad, logros e impacto estará determinado por el grado de involucramiento y participación que demuestren los actores locales y por la capacidad de gestión y el grado de cohesión que presenta el entramado de instituciones que operan en el territorio. Esto ultimo constituye un factor determinante al momento de diseñar, prestar y acercar instrumentos de mejora de la competitividad y constituir un ambiente técnico-institucional territorial innovador con capacidad para promover/impulsar procesos de mejora de la competitividad territorial / empresarial.
La existencia de un entramado institucional que actúe de manera sinérgica y articulada contribuye a forjar un sentido de pertenencia de la visión territorial así como de la estrategia y acciones consecuentes de la misma en los actores locales, aporta racionalidad y facilita el logro de consensos, potencia los procesos de aprendizaje, suministra las competencias faltantes a los agentes, contribuye al proceso de difusión de conocimiento y a captar recursos foráneos y optimizar los existentes localmente.
En este marco, cuanto mas complejo sea el tejido institucional, tanto en cuanto al número de instituciones como de vínculos interinstitucionales, más distribuidas institucionalmente estarán las funciones y acciones destinadas a promover procesos de desarrollo. En contraste, un tejido institucional desarticulado que trabaja de forma descoordinada, no cuenta con los atributos positivos descriptos y representa una desventaja competitiva para el territorio ya que incrementa los costos de transacción dado que conlleva a la ausencia o superposición de acciones y una utilización sub optima de los recursos disponibles.
La existencia de tejidos institucionales territoriales con capacidad para impulsar procesos de mejora de la competitividad territorial de forma consensuada y articulada, no es un hecho espontáneo. Es consecuencia de los intereses, visiones estratégicas y capacidades “políticas” empresariales y, fundamentalmente, de la propia acción de la política pública, de su horizonte de acción y de una acertada visualización de los escenarios futuros.
La experiencia internacional indica que, debido a que son parte del tejido institucional independientemente de su nivel de presencia y participación, la estrategia publica debe involucrar la participación articulada de los distintos niveles de gobierno (Nacional, Provincial y Municipal) y abarcar los siguientes aspectos;
1- la generación de información propicia para a conocer el entorno territorial. Las instituciones operan en un entorno particular al que se halla vinculada inexorablemente. Este entorno proporciona múltiples contextos que afecta su desempeño, lo que produce y la manera en que funciona. Por ende, todo esfuerzo destinado mejorar el desempeño de tejido institucional requiere una comprensión de las fuerzas externas que pueden facilitar o inhibir su desempeño. Los entornos favorables promueven tejidos institucionales eficaces y eficientes, por ende, la creación de dichos entornos es un aspecto que se ha tornado cada vez más importante en la asistencia para el desarrollo.
2- la promoción de de espacios e instancias de articulación de los actores locales en los que participen agentes del mundo político, privado y de la sociedad civil.
3- Diseñar e implementar proyectos destinados a incrementar las capacidades institucionales individuales y grupales (del tejido) para impulsar y gestionar procesos de desarrollo ( sus acciones) coherentes con las particularidades del entorno y las instituciones locales
4- Dispensar recursos e instrumentos para la provisión de servicios de desarrollo productivo/ empresarial coherentes con las necesidades particulares de los agentes económicos locales.
Gonzalo de Villalobos – Pablo Sívori
FUENTE: EL CONECTOR
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